Probablemente,
el esfuerzo más interesante en el ámbito de identificar “lo que los estudiantes deberían
saber y ser capaces de hacer para aprender efectivamente y vivir
productivamente en un mundo cada
vez más digital” (ISTE, 2007) corresponde al trabajo desarrollado por la
Sociedad Internacional
para Tecnologías en Educación (International Society for Technology in
Education, ISTE,
2007), que a partir de la revisión de expertos y educadores de variados países
ha venido perfeccionando
una propuesta de “Estándares nacionales de tecnologías de la información y
comunicación`para estudiantes”. Esta propuesta diferencia seis niveles de
destrezas que se inician en“una comprensión adecuada de los conceptos, sistemas
y funcionamiento de las TIC” y finalizan cuando los
estudiantes “demuestran pensamiento creativo, construyen conocimiento y
desarrollan productos y
procesos innovadores utilizando las TIC”. De esta forma, es posible encontrar
indicadores que van evolucionando desde el aprendizaje funcional en el uso y
manejo de las herramientas digitales a la capacidad de producción creativa e
innovación, apoyándose en estos mismos recursos. ISTE ha desarrollado
complementariamente estándares para docentes, directores y administrativos
y líderes escolares en el uso de tecnologías.
Esta
perspectiva ha fundamentado la instalación de nuevos espacios educativos tanto
en la planificación curricular como en la infraestructura escolar: el
laboratorio o sala de computación.
Con la nueva década, y a
partir de la mayor interacción que se genera en Internet, se inicia un fenómeno que ha recibido
el nombre de “Web 2.0” para describir la forma en que los usuarios toman protagonismo como
productores, consumidores y difusores de contenidos y servicios (Zanoni,2008).
Icono de este nuevo paradigma es You Tube, el sitio para publicar y ver videos,
que recibe diariamente diez
horas de nuevas imágenes de usuarios de todo el planeta y que ya acumulamás de
setenta millones de recursos disponibles. Otra referencia de este fenómeno es
Facebook, creado por Mark Zuckerberg en el año 2004 y que ya acumula 75
millones de personas registradas constituyendo la red social con mayor impacto
en la actualidad.
En la Web 2.0 no solo es
posible usar un atlas que se visualiza sobre fotografías satelitales y con infinitas posibilidades
de búsqueda y navegación como Google Earth, sino que, gracias a la interacción y participación de millones de usuarios en el mundo, sobre la misma imagen
satelital es posible encontrar fotos de lugares, datos históricos,
recomendaciones turísticas y referencias a la enciclopedia Wikipedia, que a su
vez se produce a partir de aportes de una red mundial de voluntarios.
Bajo este concepto,
además de utilizar información provista de innumerables fuentes, es posible otorgarle valor
de calidad a través de las opiniones cualitativas de los mismos usuarios y que se registran a
partir de estadísticas de frecuencia de uso, votaciones u opiniones publicadas.
Esta modalidad de
generación de nueva información contribuye a modificar la forma en que se construye información
y, gradualmente, conocimiento. El desafío es la administración de la sobreabundancia de información y la consecuente saturación e incapacidad de procesamiento de las fuentes que se
masifican y diversifican a diario. Desde la perspectiva de la formación de las nuevas generaciones, las
tareas están en el ámbito del desarrollo de nuevas capacidades de análisis y de
síntesis, la competencia de discriminar y validar las fuentes de información y,
con la aparición de la Web 2.0, la habilidad de participar e interactuar en la
generación de nuevo conocimiento.
DESAFÍOS
Enfrentar el desafío de
integrar las tecnologías de la información en las instituciones escolares requiere como paso previo
acordar el objetivo que se espera lograr y la forma y el momento como este será evaluado.
Parte del problema es
definir claramente cuáles son los propósitos que se persiguen con la
introducción de recursos digitales en los centros educativos. En algunos casos
se espera que estas herramientas generen
ambientes de trabajo más amigables y atractivos para las nuevas generaciones, provocando
un impacto positivo en la asistencia y en la retención escolar. Otra opción es
incorporar las habilidades de uso de tecnologías de la información a los planes
de enseñanza, como una forma de institucionalizar en el currículo escolar estas
nuevas competencias instrumentales.
Las alternativas más
ambiciosas pretenden provocar impactos positivos en la capacidad de innovación y rediseño de
los procesos didácticos en el interior del aula gracias a la incorporación de herramientas que
facilitan nuevas metodologías.
El otro desafío complejo
está dado por la evaluación del logro de los objetivos propuestos. La medición de
resultados asociados al uso de un recurso de aprendizaje determinado es una
cuestión compleja de resolver.
Con esto
podemos decir que la reciente masificación de las herramientas y plataformas
que conforman la Web 2.0 representa la actual etapa de desarrollo de los
recursos digitales y contenidos asociados a las tecnologías de la información y
comunicación. Esencialmente, se trata de recursos que permiten la interacción directa
entre los usuarios facilitando la construcción colectiva de contenidos,
intercambiando información de valor o simplemente vinculando intereses o
proyectos comunes, que pueden ser potenciados a través de la coordinación de
acciones soportadas por plataformas digitales.
En el
ámbito educativo, las posibilidades de la Web 2.0 aún están en incubación y
probablemente asistiremos
en el corto plazo a modelos sociales y colaborativos de trabajo escolar que
impactarán las
tradicionales prácticas docentes y la cultura escolar. A modo prospectivo y de
exploración de oportunidades
es posible prever que las referencias bibliográficas que se entregan
habitualmente en las planificaciones curriculares estén disponibles en sitios
de “marcadores sociales” en los que los
usuarios comparten e intercambian sus sitios o referencias favoritas en
Internet (al estilo de Delicious).
En estos será posible compartir las fuentes que cada docente ocupa, realizar
comparaciones y validar la calidad de las mismas en relación con la suma de
referencias que hacen distintos
docentes en el mundo.
Los
trabajos escolares, las investigaciones académicas y la publicación de estos
productos se generarán a través de herramientas de “escritura creativa” (como
lo son Writeboard y Google Docs) en las que,
a partir de la invitación por correo electrónico del profesor, los alumnos
elaboran colaborativamente
el texto que resume una investigación y que estará disponible en línea para ser
evaluado y retroalimentado por el docente y, eventualmente, una comunidad de
pares. Para la
realización de las clases de educación cívica es posible revisar diferentes
puntos de vista sobre una misma
noticia, comparando el resumen provisto por Google News e investigando qué tipo de
tendencias se reflejan en cada perspectiva gracias al ranking que genera
dinámicamente Digg a partir
del comportamiento de millones de lectores digitales en el mundo.
Estas son
propuestas que atravesamos constantemente hoy en nuestras instituciones
educativas.


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