La cuantiosa literatura
–más bien metaliteratura– generada por blogueros y blogólogos en
los últimos años actúa como una especie de cortina de humo o tinta de calamar
que emborrona los contornos de este
fenómeno de la red: “Un blog es cualquier cosa que se parezca a un blog”.“Un multiformato de
publicación en la web”. “Una herramienta de publicación web para tontos”. “El primer formato nativo de
la red”.
Las avanzadas
herramientas con las que han ido dotándose los blogs en estos años, tanto de
publicación (post y comentarios) como de enriquecimiento hipertextual: blogroll
(listas de enlaces), permalinks (enlaces permanentes), trackball (traza o
referencia inversa) y sindicación de contenidos a través de RSS (Really Simple
Sindication), configuran este sistema como el más próximo a un auténtico
entorno hipermediático, propicio para el ejercicio de la inteligencia personal/
colectiva de la red y, por consiguiente, para el aprendizaje constructivo. Y su
variedad de formatos, con una clara tenencia al multimedia (audioblogs,
videoblogs, fotoblogs, podcasts) y a los dispositivos móviles (moblogs), lo
hacen especialmente atractivo para los nuevos usuarios de la generación red.
Todo ello proporciona en
el plano pedagógico posibilidades notorias, en aspectos muy ventajosos para el aprendizaje: a) en la organización y control del discurso, gracias a su
desarrollo secuencial e
hipertextual a la vez, donde todo es modificable; b) para el fomento del
debate: el blog tiene un alto potencial de interactividad, es un monólogo con
voluntad de diálogo, una invitación permanente a la conversación; c) para la
creación de comunidades de aprendizaje: la creación de blogs colectivos –cada
vez más frecuentes en el ámbito educativo– se está revelando como un instrumento
muy eficaz para desarrollar también trabajos colaborativos, creando grupos
entre alumnos, entre profesor y alumnos o entre profesores; d) para obtener y
manejar documentación; e) para afirmar el compromiso con la audiencia y la autoexigencia de los alumnos, puesto que el profesor dejar de ser el único
destinatario del trabajo de los estudiantes, que pasa a ser público e interactivo…por su parte todo esto en
el ámbito de la educación primaria y secundaria el aludido proyecto Bitágora de
EducaRed, que se ha desarrollado ya durante tres cursos, ha puesto el énfasis
en los aspectos metodológicos y pedagógicos, intentando equilibrar la libertad
de los alumnos con la coherencia del trabajo en común y el esfuerzo para
conseguir resultados de calidad. En cada caso, los estudiantes participan en un
proyecto de investigación tutorizado por el profesor sobre una temática
curricular, realizan búsquedas de datos y documentos y construyen el aprendizaje
mediante un proceso de síntesis de información en interacción con el resto de
participantes del grupo y con otros grupos y usuarios de la red. Una
herramienta expresamente diseñada para el proyecto permite a los alumnos un amplio margen de libertad, pero es el profesor
(que dispone de un manual para su preparación) quien otorga los distintos
niveles de permiso a sus alumnos.


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